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domingo, 30 de octubre de 2011

LA CURA POR REFORMA INTIMA. ENFOQUE GENERAL .-



La medicina y las terapias complementarias en busca del equilibrio (Octavio Azebedo) “El criterio de una terapia siempre consiste en una pregunta: Que es lo que la enfermedad está intentando enseñar al paciente? Que es lo que la persona aún tiene que aprender? Para que una terapia pueda curar, ella deberá sustituir al proceso de aprendizaje objetivado por las enfermedades?” (Thorwald Dethlefs en “El Desafío del Destino”).

Hace un poco mas de dos años, en un comercial vinculado por una conocida empresa médica que comercializa planes de salud, una voz en “off” anunciaba: “En toda la historia del hombre, pocas cosas evolucionaron tanto como la Medicina…” era acompañada por efectos de computación gráfica, que buscaba dar una idea simbólica de ese progreso, partiendo de imágenes que comparaban la rusticidad del pasado con la moderna tecnología del presente. Fue sin duda, una publicidad impactante en función de las imágenes contrastantes, a pesar que encerraba una afirmación falsa, pues deberíamos preguntarnos una vez mas comparando con al pasado: ¿El número proporcional de enfermos disminuyó? ¿Las enfermedades incurables se acabaron? ¿El bienestar físico espiritual del hombre moderno aumentó?…En todas estas preguntas la respuesta es: “No”.

En verdad este comercial estaba fundado en el preconcepto de que la evolución de la medicina está en las máquinas, en los equipos, en los medios tecnológicos y en las incontables drogas con que hoy cuenta el hombre moderno; entre tanto recientes investigaciones muestran que a despecho de toda está parafernalia en plena víspera del Tercer Milenio, tenemos el mismo número proporcional de enfermos que siempre hubo en el pasado, el mismo número de enfermedades incurables, el mismo número de epidemias, con otros nombres y otros virus, así como aún incurables.

El gran problema de la Medicina ortodoxa es que en la busca de una especialización, cada vez mas eficiente, ella perdió hace mucho tiempo, la visión de la totalidad del ser humano. El hombre para la Medicina convencional, es un complejo “rompe-cabezas” compuesto de partes, cuya interligación global no es considerada. Además de eso, la Medicina moderna parte del preconcepto que la enfermedad es algo que viene de “afuera” del hombre, como consecuencia de bacterias y microorganismos o el resultado de una imperfección de la naturaleza, colocando en ambos casos, al enfermo como una víctima de las circunstancias. Esta es la principal falla en la forma de abordar técnicamente la enfermedad.

El enfermo no es víctima inocente de alguna imperfección de la naturaleza o de alguna condición insalubre, pero sí el autor de su enfermedad. Un hombre no “Agarra” una enfermedad: El hombre hace su enfermedad. Si por ventura podemos culpar a bacterias o toxinas que impregnan nuestro ambiente, podemos decir también que todos los seres humanos en cierta forma están expuestos a los mismos gérmenes y venenos. Nuestro mundo es enteramente insalubre o enteramente puro: nosotros atraemos a la insalubridad o la pureza como reflejo de nuestro interior. Recogeremos de afuera aquello que conscientes o no, llevamos interiormente. El enfermo es enteramente responsable por sus males. Los síntomas son, en última instancia la forma física de expresar los conflictos y a través de su simbolismo (la enfermedad) tiene la capacidad de mostrar a los pacientes en que consisten sus problemas.

La Medicina ortodoxa perdió de vista la totalidad del ser humano, que este es un todo compuesto de cuerpo y de alma, formando una unidad. Los procedimientos médicos se orientan únicamente por la eficacia y por la funcionalidad, faltando una “alma interior”. Este es el gran problema que nos hace meditar si la Medicina realmente refleja el incuestionable avance de la ciencia.

Cuando consideramos la actitud de los científicos modernos verificamos que alguna de las mentes mas brillantes de nuestra era están ya hace algún tiempo delante del dilema de la transición. Toda ciencia se está volviendo hacia la totalidad cósmica. Como dice Fritjof Capra en su libro “El Punto de Mutación” en esa nueva ciencia el universo comienza a dejar de ser visto como una máquina compuesta por piezas aisladas y pasa cada vez mas a ser encarado como una totalidad donde las mínimas partes componentes no tienen vida independiente del Todo… pero la Medicina académica insiste en no considerar la totalidad del ser humano.

LOS SÍNTOMAS: ESPEJOS DEL ALMA

En verdad una enfermedad nada mas es una conspiración simbólica donde los síntomas muestran lo que no va bien en el alma del paciente. Esa forma es bastante cruel, pues los enfermos tienen en sus síntomas una salvaguarda segura para justificarse y obtener la compasión de los demás. Entre tanto, cada síntoma muestra de forma desnuda y cruda lo que pasa en el interior del individuo. Reflejan aquello que no puede ser expresado de otra manera, por otras vías disponibles al ser. En este sentido, todos los males son psicosomáticos desde el acné del adolescente al cáncer terminal del moribundo. Podríamos encuadrar ahí también los males circunstanciales como las decepciones amorosas, las crisis financieras, accidentes, pérdidas, etc.

En la vida de nuestro cuerpo, cada órgano especifico tiene una función peculiar, cuyo simbolismo trae mensajes que nos permiten decodificar la verdadera enfermedad, que invariablemente reside en el alma.

Hablar de un enrojecimiento de la piel puede estar indicando la impaciencia contra los límites que se imponen cotidianamente (rojo = conflicto; piel = límites) puede parecer un delirio a los ojos de la Medicina, en vista que está alergia debe ser necesariamente explicada en términos de causa y efectos: virus, bacterias, reacciones químicas, etc. Mientras, el individuo continua emocionalmente enfermo (luchando contra molinos imaginarios como Don Quijote) su piel continuará enrojecida como un reflejo de la agitación de su alma en el cuerpo. Aquí la Medicina contemporánea es bastante competente para debelar una simple alergia como esta, pero este enfoque localizado no va a “curar” verdaderamente al paciente. Si el Ser interior continúa en turbulencia con las vías de expresión bloqueadas por factores internos o externos, otros síntomas específicos vendrán a simbolizar la impaciencia contra los límites: los síntomas son muy creativos!

Así son todas las enfermedades y males circunstanciales, o mejor todos los síntomas. Como seres humanos imperfectos y polarizados estamos todos enfermos. Todos portamos nuestros síntomas. No existe una sola persona completamente sana en este planeta.

Estar enfermo es consecuencia de la polarización que ya se establece al nacer, cuando el hombre deja su bendito estado de Unidad. El retorno a este estado de unidad y equilibrio, es lo que las escrituras Hindúes denominan de iluminación. Si supiésemos decodificar adecuadamente todos los síntomas, quien sabe, podríamos tener la llave de la salud perfecta, de la Unificación. Irónicamente el único propósito de la enfermedad es avisarnos de esas partes desintegradas del alma, reflejándose en nuestro cuerpo. La enfermedad es un amigo sincero que tiene por propósito purificar y unificar nuestra alma, no intimidándose en apuntar nuestros desvíos. Pero en la práctica médica los síntomas son enemigos a los cuales se deben eliminar.

LA INTERPRETACIÓN DE LOS SÍNTOMAS

Una persona que lamenta su enfermedad y se contenta meramente en suprimir los síntomas a través de algún tratamiento medico jamás se podrá considerar verdaderamente curada. Los síntomas volverán. Muchas veces de forma más cruel y dolorosa, como si gradualmente fuesen aumentando el grado de advertencia.

Según T. Dethlefsen, en su fabuloso libro “La Enfermedad Como Camino”, existen siete niveles crecientes de manifestación de los síntomas. Cuanto mayor es la resistencia a la auto-expresión del individuo, mayor la presión ejercida por los síntomas, que irán tomando formas mas intensas como podemos ver en las secuencias presentadas por Dethlefsen:

- 1º Nivel: Expresión psíquica (ideas, deseos, fantasías.)

- 2º Nivel: Disturbios funcionales.

- 3º Nivel: Disturbios físicos agudos (sufijo “itis”, apendicitis, hepatitis, etc) inflamaciones, heridas, pequeños accidentes.

- 4º Nivel: Disturbios crónicos (sufijo “osis”, cirrosis, osteoporosis, etc)

- 5º Nivel: Procesos incurables, modificación de órganos, Cáncer, Sida.

- 6º Nivel: Muerte (por enfermedad o accidente)

- 7º Nivel: Deformación congénita y perturbaciones en el nacimiento (Karma).

Es interesante notar que antes que un problema se manifieste en el cuerpo como síntoma, él se presenta en la psiquis como un tema, idea, deseo o fantasía. Eso nos muestra como la representación de nuestras ansias puede llevar a la manifestación física de los síntomas. En cuanto no se cura verdaderamente la enfermedad del alma, los síntomas volverán de diversas formas, algunas bastante creativas y en ese proceso no será de mucho valor culpar al virus HIV o a un grupo de células que a despecho de toda sinergia corporal resuelven desobedecer al orden colectivo y pasan a reproducirse por cuenta propia, generando un cáncer. Nuestro cuerpo siempre estará mostrándonos a través de los síntomas y de nuestras circunstancias de vida donde reside verdaderamente el mal, solo podemos llegar al fondo de nuestro mal interpretando detenidamente nuestros síntomas, lo que significan, lo que nos quieren informar. Y ese camino no es fácil.

LA ENFERMEDAD ES UN MAESTRO

A la luz de lo que fue dicho, los procedimientos médicos son de enorme eficiencia y bajísima eficacia. La Medicina moderna adquirió una enorme competencia en eliminar la mayoría de los síntomas y en este sentido da una falsa noción de cura. El gran problema es que el cuerpo no detecta la enfermedad. La supresión de los síntomas no significa la cura. Esta solo vendrá con el restablecimiento del alma, de las funciones interiores.

El ser humano es un todo perfectamente integrado: cuerpo, mente, alma y espíritu. Todos los síntomas vienen revestidos de un profundo simbolismo. Saber analizarlos es dar un sentido a sus mensajes, puede ser la llave de la verdadera cura, de la salud perfecta. Tal vez sea por eso que, a despecho de todo avance, tecnologías modernas y conquistas científicas, el número de enfermos no disminuyo proporcionalmente en relación al pasado. Cuando se descubren nuevos métodos de curar síntomas y enfermedades antiguas, nuevos tipos de gérmenes, bacterias y virus, surgen: la capacidad de la Naturaleza en crear nuevos males es infinitamente mayor que la capacidad de la Medicina en luchar y suprimir los que ya existen. Y esta lucha permanente, que tiene el cuerpo del enfermo como campo de batalla, parece no tener fin. A cada victoria sobre un mal le siguen otros tantos, renovados, mas poderosos, mas desafiantes. Se cura la sífilis y surge el Sida. Se elimina un germen y surge una súper bacteria.

La cura, la verdadera cura, nunca viene de afuera. Estamos permanentemente delante del desafío de nuestra propia regeneración. En este sentido la única evolución posible que puede proporcionar la cura del Hombre no es la de la Medicina, pero, sí, la del Alma... y en ese proceso la enfermedad con sus síntomas es apenas una señal que advierte al hombre los percances del camino, mostrando donde la auto expresión está bloqueada. Saber interpretarla en su simbolismo puede ser la llave de la verdadera cura interior. Librarse de los síntomas sin que se entienda ni se asimile la naturaleza del mensaje traído torna vano el sufrimiento.

Antes de nada mas, la enfermedad es un llamado de conciencia. Estamos permanentemente “entorpecidos”, viciados en nuestros automatismos físicos y emocionales que envasan nuestra percepción. Cuando este “adormecimiento” se vuelve peligroso para la evolución del alma, surge la enfermedad que a través de sus síntomas pretende apenas despertarnos. La enfermedad es un maestro que hace del cuerpo un pizarrón, donde escribe los mas significativos mensajes de la vida.

En este sentido, las Terapias Complementarias en sus mas variadas formas tienen la importante función de volver los ojos del Hombre a su totalidad fragmentada. Al valerse de los símbolos, padrones arquetípicos, imágenes y otros procesos que en última instancia tienen por objetivo alcanzar el Alma y no apenas la parte afectada, las Terapias Complementarias van asumiendo su lugar complementario al enfoque localizado de la Medicina.

Es posible que ambas se complementen. Tal vez el hombre se encuentre en un estado donde necesita aliviar el síntoma que tanto le aflige, recomponer la parte afectada y en esto la Medicina es maestra. Pero también ha llegado la hora de mirar algunas cosas tan intrínsecamente interligadas, como la vida, el cuerpo y el alma e intentar alcanzar esta totalidad a través de una práctica holística como solo las Terapias Complementarias pueden proporcionarnos.

En la informática del cuerpo, la Medicina tiene la función del programador que trabaja por partes y las Terapias Complementarias son los analistas de sistema que actúan sobre la totalidad. La parte y el todo deben funcionar integradas para que el equilibrio final sea alcanzado. Al negarse uno de estos dos procesos en la búsqueda del equilibrio corre el riesgo de caer en la polarización y la fragmentación es, sin duda, el camino hacia la enfermedad.

Patogenia de las enfermedades

El estudio del mecanismo por el cual los agentes mórbidos producen las enfermedades y como el organismo se comporta frente a los mismos, constituye un importante capítulo de la Medicina, que tuvo en Rudolf Virchow (1821-1902) uno de sus grandes incentivadores, llamando la atención para las modificaciones celulares surgidas como causa o efecto de las enfermedades que lo comprometen.

Entre los disturbios que acometen al ser humano, se encuentran:

  • Los que son propios del cuerpo, como las enfermedades y los males orgánicos.
  • Los que afectan particularmente el psíquismo, que son los disturbios mentales.
  • Los que inciden simultáneamente en el cuerpo y su psíquismo, que son los disturbios psicosomáticos.
  • Los que se presentan como disturbios del alma, que pueden manifestarse por los síntomas y señales que se encuadran entre las enfermedades referidas, pero se presentan con características propias, con vínculos etiológicos específicos y que necesitan de tratamiento especializado.

En verdad, el sufrimiento del alma está siempre presente, tanto en el dolor físico como en el dolor moral, visto que el alma participa de todos los actos de la vida y no puede alinearse en los casos que envuelven el sufrimiento humano.

Así el sufrimiento del alma está presente en todos los casos del sufrimiento físico y puede manifestarse por síntomas psicosomáticos de ansiedad, miedo, depresión, pánico o desesperación. Puede resultar, igualmente, en el transcurso de enfermedades graves en personas de la familia o la pérdida de seres queridos, de bienes materiales o delante de problemas económicos, sociales o afectivos.

Las enfermedades del alma pueden ser causadas por agresiones físicas o morales y se caracteriza por afectar a las personas en su sensibilidad emocional, haciéndolas sufrir.

La falta de reconocimiento de las enfermedades del alma, como entidades nosológicas que acometen al ser humano, transcurren de la poca importancia que es dada a los estudios de la misma, los cuales quedan restrictos a las religiones y a las instituciones esotéricas, aunque el alma sea un constituyente no menos importante del organismo. El alma es el centro de todas las potencialidades del ser humano, es de donde emanan sus pensamientos, su inteligencia, sus inclinaciones artísticas, su percepción científica, su carácter, su intuición, su propia conciencia. La acción de los pensamientos es fundamental, pudiendo causar enfermedades y dificultades en la vida, cuando son impregnados de emociones negativas, como también pueden promover salud y bienestar cuando son impregnados de emociones positivas. Movidos por el propósito de estimular el progreso en los diferentes campos de la Ciencia, algunos autores muestran el valor del pensamiento para el progreso en los diferentes sectores de la medicina.

Miguel Couto, insigne profesor de Clínica Médica, nos decía: “la ciencia mental, con base en los principios que presiden la prosperidad del espíritu, será en el gran futuro, la base de la salud humana. En el pensamiento residen las causas”. Del mismo parecer es el Dr. Joaquín Murtinho: “ el pensamiento, cualquiera que sea su naturaleza, es una energía y tiene sus efectos. Transformándose en núcleo de corrientes irregulares, la mente perturbada emite líneas de fuerza que interferirán, como tóxicos invisibles sobre el sistema endocrino, comprometiéndole la normalidad de las funciones. No son solamente la hipófisis, la tiroides o las cápsulas suprarrenales, las únicas víctimas del vicio. Múltiples enfermedades surgen para infelicidad del individuo imprevisto. Molestias como el aborto, la locura, la neuralgia, la tuberculosis, las afecciones del corazón, las úlceras gástricas y duodenales, la histeria y todas las formas de cáncer pueden nacer de los desequilibrios del pensamiento.

También el Dr. Roberto Brólio, que ejerce Clínica Médica hace mas de 45 años en el estado de San Pablo, nos afirma ”La práctica de la Medicina deberá encontrar nuevos caminos para alcanzar un paradigma concordante al ejercicio profesional, fundamentado en el conocimiento del alma y en el concepto según el cual las acciones médicas deberán ser realizadas bajo el ejido del amor fraterno, procurando ver al enfermo mas allá de su cuerpo físico y de su mente, alcanzando la grandeza de su alma. Es en el alma que se encuentran las raíces de innumerables enfermedades”.

De esa manera, se comprende que el pensamiento sea inductor de la salud y de las enfermedades y estas se manifiestan por síntomas orgánicos, psíquicos, o psicosomáticos. En general esos síntomas no son identificables por los recursos de diagnóstico disponible y se manifiestan, inicialmente, por síntomas psíquicos como ansiedad, inquietud, angustia, temores, insomnio, depresión, inseguridad, baja estima, miedos, que pueden acompañarse de síntomas físicos como dolores localizados o generalizados, disturbios funcionales digestivos, respiratorios, circulatorios, hepáticos y otros, haciendo que las personas acometidas pasen interminables períodos de su existencia, atormentadas por el sufrimiento.

El control de esas patologías debe basarse, esencialmente en la terapéutica médica especializada y paralelamente, contar con asistencia y actividades de educación espiritual, bajo la responsabilidad de instituciones idóneas, de la preferencia del necesitado, esclareciendo al individuo de la necesidad de elevarse, por la acción y por el merecimiento, como heredero de Dios, digno de participar de la grandeza del Universo.

Origen de las patologías degenerativas

En la actualidad, la ciencia acata plenamente y con naturalidad la afirmación de que las enfermedades consideradas serias y de riesgo, en la mayoría de las veces, ocurren después de acontecimientos altamente estresantes en la vida de las personas. En la década de los 70, T. Holmes y R. Rahe *especialistas en estrés de la Universidad de Washington* descubrían que importantes “cambios de vida” producían estrés y este era un item que podría servir como parámetro para prever futuras enfermedades. Relacionaron diversos factores estresantes graves (la muerte del conjugue, divorcio, separación conyugal, enfermedad en la familia, embarazo, dificultad sexual, etc) y constataron que todos estos hechos, generaban tensiones físicas y emocionales que deberían ser plenamente elaboradas a fin de evitar que se transformasen en riesgos potenciales de enfermedades, malestar y accidentes. Generalmente esos “cambios de vida” son experiencias que implican drásticas alteraciones de hábitos, en la manera de relacionarnos con las personas y especialmente en nuestra auto-imagen.

A pesar de la relativa facilidad de los seres en adaptarse a las modificaciones y nuevas condiciones experimentadas, es cierto que el estrés afecta y deja sus marcas en el sistema reproductivo de las células, que dejan de estimular reacciones positivas, abriendo así verdaderas brechas en el sistema defensivo (inmunológico) del organismo facilitando de esta manera las condiciones de desarrollo de las Enfermedades, las cuales podemos entender como la respuesta inmediata del cuerpo a las condiciones emocionales y tensiones mal elaboradas o mal aceptadas.

Cuando aceptamos la incumbencia espiritual de coordinar los trabajos del CAPC (Centro de Apoyo al Paciente con Cáncer) bajo el auspicio del Núcleo Espirita Nosso Lar- además de las investigaciones y preparaciones académicas procuramos también informes sobre las enfermedades y sus orígenes dentro del entendimiento espiritual pues juzgamos a este último el mas importante de ellos y el propulsor de nuestros trabajos. En una de las muchas tentativas de encontrarnos con el médium espírita Francisco Cándido Xavier en Uberaba, M.G. fuimos llevados a conocer un médico psiquiatra que en la época nos oriento y dirigió a diversos estudios. Dentro de las obras indicadas adquiridas y estudiadas, estaba un pequeño libro de Emmanuel, psicografiado por Francisco C Xavier con el título “Pensamiento Y Vida” lanzado en febrero de 1958 y que fue decisivo para la consolidación del sistema que actualmente es ejecutado en Nosso Lar, recibiendo el auxilio y la crítica de los mas modernos segmentos de la medicina convencional. En su capítulo XV, las páginas 76-77 se lee: “La cólera y la desesperación, la crueldad y la intemperancia crean zonas mórbidas de naturaleza particular en el cosmos orgánico, imponiendo a las células la distonía por la cual se anulan casi todos los recursos de defensa, abriéndose cultivo fértil a microbios patógenos en los órganos menos resistentes. Es así que muchas veces la tuberculosis y el cáncer, la lepra y la ulceración aparecen como fenómenos secundarios, residiendo la causa primaria en el desequilibrio de la vida interior. Todos los síntomas mentales depresivos, influencian las células en estado de mitosis, estableciendo factores de desintegración.

Por otro lado, es importante reconocer que el relajamiento de la nutrición lleva al cuerpo a pesados tributos de sufrimiento. En cuanto, es natural que las vidas infinitesimales que nos constituyen en el vehículo de existencia retraten las sustancias que ingerimos. En este trabajo de permuta constante, adquirimos inmensa cantidad de bacterias patogénicas que, instalándose cómodamente en el mundo celular, pueden determinar molestias infecciosas de variadas características, condenándonos a recoger, así de vuelta, los resultados de nuestra imprevisión. Pero no es solamente ahí, en el dominio de las caudas visibles, que se originan los procesos patológicos multiformes. Nuestras emociones enfermas mas profundas, cualquiera que sean, generan estados enfermizos. Los reflejos de los sentimientos menos dignos que alimentamos, se vuelven sobre nosotros mismos, después de convertidos en ondas mentales, mortificando el servicio de las células nerviosas que instaladas en la piel, en las viseras, en la médula y en el tronco cerebral, desempeñan las mas avanzadas funciones técnicas; acentuase, aún, que esos reflejos menos felices, derramados en el córtex encefálico, producen alucinaciones que pueden variar de la fobia oculta a la locura manifiesta, por las cuales los reflejos de aquellos compañeros encarnados o desencarnados que se nos conjugan a un modo de parecer y de ser, nos alcanzan con sus gestiones destructivas, directas o indirectas, conduciéndonos a deplorables fenómenos de alineación mental, en la obsesión común, aunque parezcamos como personas espiritualmente sanas.

No nos olvidemos de que el sentimiento recto puede esbozar el recto pensamiento, sin los cuales, el alma se enferma por la carencia de equilibrio interior, imprimiendo en el aparato somático (cuerpo físico) los desvaríos y las perturbaciones que le son consecuentes”.

Como se ve, el instructor espiritual llama claramente la atención hacia la disciplina de emociones y sentimientos. Este es sin duda el punto clave importante para la medicina del futuro, en este momento los equipos de salud señalan los factores emocionales como causa de enfermedades. Mas tarde, enseñarán, con certeza al ciudadano común el respeto a las leyes naturales de la vida. Tanto en el Núcleo Espírita Nosso Lar, como en el CAPC (Centro de Apoyo al Paciente con Cáncer) las enseñanzas son dirigidas íntegramente para la comprensión de que “CREAMOS Y PODEMOS ALTERAR NUESTRA REALIDAD” Siendo así no solo hacemos que átomos y moléculas pasen a existir, sino también *según la metafísica* coreografiamos su danza.

Viendo que la conciencia es el origen de todas las cosas, nada sucede a no ser que verdaderamente “querramos” que eso pase.

Nuestros pensamientos deciden cuales, dentro de un número infinito de acontecimientos posibles y probables, van de hecho a manifestarse en nuestra realidad. Por lo tanto, nada sucede por casualidad: todo obedece a un impulso interior y nuestro consentimiento para realizarlo. Creamos cada éxito, cada fracaso, cada enfermedad, cada relación, cada promoción, cada fragmento de buena o mala “suerte”, cada desentendimiento dentro de la familia, cada problema, cada trauma, cada “accidente”, todo. No existen triunfos o tragedias que no hayan sido creadas por nosotros. Nuestros problemas no son causados por el mundo (de allá afuera) ni por Dios, ni por el destino o por nuestro Karma- si por nuestro mundo interior. El significado correcto de la palabra “karma” es acción voluntaria a través del cuerpo, de la palabra y de la mente, el karma es una causa que inicio su acción a través de la voluntad; no es el efecto, absolutamente. Así nos enseña el filosofo Paul Brunton. Si nos hacemos responsables por la creación de todo lo que nos sucede, debemos también entender que las soluciones pasan por nuestros deseos, creencias, actitudes, sentimientos y elecciones.

De esta manera explicamos nuestra relación con nuestros pacientes en los tratamientos desarrollados en Nosso Lar o en CAPC: el incentivo constante a la búsqueda y al encuentro de la “otra puerta”, de otra dirección, otra visión, otra actitud ante la vida, ante el existir aquí y ahora, teniendo la conciencia del poder de transformación que existe latente en cada uno de nosotros. Cuando los hábitos de vida son corregidos y ajustados a los requisitos de equilibrio, haciendo cesar las condiciones que dieron origen y sustentación a los males, esto es cuando nos apropiamos de nuestro verdadero camino, a la luz del Evangelio, las chances de alcanzar el éxito y felicidad en todos los campos de nuestra vida son infinitos. Si incurrimos en “errores” estamos yendo contra la naturaleza creadora, su formación y su forma plena de expresión y presentación. Pasamos a ser sus desafiantes y dejamos de ser copartícipes de sus acciones de equilibrio y corrección.

Lo que fuimos en el pasado no es importante. Lo que somos ahora es importante. Lo que pretendemos de nosotros mismos en el futuro tiene importancia vital. Nuestro guía, nuestro faro, nuestro manual de instrucciones para proyectarnos como seres felices y plenos, esta grabado en nuestros corazones y aflora con la vivencia dignificante e inteligente de las páginas del Evangelio- un libro que fue escrito no solamente para ser leído, sino para ser vivido “Usted no es solo la sombra que está danzando en la pared, es la mano que produce la sombra, y también la luz” (Emmanuel) El Centro Holístico Nahualkuma comparte plenamente lo dicho en este artículo, también queremos agradecer al Núcleo Espírita Nosso Lar y CAPC por habernos trasmitido desinteresadamente sus experiencias y conocimientos, como así también los gratos momentos vividos juntos tanto en Brasil como en Argentina.

Psicomatización de las enfermedades

Si la Enfermedad caracteriza la falta de un perfecto equilibrio y la unidad plena del espíritu, el síntoma físico es su expresión. Por lo tanto, tratar solamente el síntoma sin considerar el desequilibrio que lo originó, es simplemente transferir hacia delante la detonación de la vigorosa bomba que está armada y crece dentro de nosotros mismos, si el tiempo transcurrido lo permite!

Todos los desequilibrios están ligados al espíritu, pues los síntomas pueden variar su etiología, desde los aspectos karmicos, biológicos y emocionales, dependiendo del tenor, de la intensidad y de la importancia de esos desequilibrios. Generalmente el campo de purificación mas apropiado utilizado por el espíritu, es el de mayor posibilidad en ser atendido.

No nos queda duda alguna que los mas notorios desequilibrios que el hombre encarnado debe tomar debida atención y consecuente solución, están ligados a la emoción y al dolor (Cuerpo/ Mente) por cuanto las cosas del espíritu todavía nos parecen “cosa de otro mundo” Por eso en este estudio, hablaremos de los aspectos biológicos (Cuerpo) y emociones (Mente) de los síntomas que revelan los desequilibrios espirituales, donde el lector podrá identificar mejor en su síntoma físico o emocional, las posibles necesidades evolutivas del espíritu, no necesitando padecer después de enfermedades físicas tan serias como las degenerativas, el cáncer, y hasta la predisposición a tener accidentes, para corregirlos.

Teóricamente tanto por la medicina vibracional como por la medicina psicosomática de la revolucionaria psiquiatría moderna, todo síntoma (enfermedad) es Psicosomático aunque ya estén constituidos biológicamente, factores emocionales influencian directamente, pues todos los procesos del cuerpo están ligados a las vías nerviosas y humorales. Son muchos los factores de somatización de los síntomas o “enfermedades” como son conocidas.

A seguir algunos de los factores que pueden ser de importancia etiológicas en las enfermedades que podrán somatizarse en el físico son movidas por necesidades del espíritu por corregirse. Recordemos que estos factores se refieren a las tendencias físico-emocional que el espíritu puede o no usar para la depuración. Como eso es imposible de valorar, nada cuesta reflexionar o estudiar, conociendo todavía mas la constitución de nuestro cuerpo que puede o no revelarse como síntoma. Pues no resuelto, no trabajado, no identificado y no integrado a la unidad de nuestro espíritu a través de la comprensión y aceptación estará siempre allí, listo para detonar el inicio de una enfermedad o un síntoma diagnosticado mas tarde por la medicina moderna como “Psicosomatización”.

  • Constitución hereditaria.
  • Traumas del nacimiento.
  • Enfermedades orgánicas de la primera infancia, que aumentan la vulnerabilidad de determinados órganos.
  • Naturaleza del cuidado del niño en la primera infancia (hábito del destete, educación esfinteriana, preparativos para dormir, etc).
  • Experiencias traumáticas físicas accidentales de la primera infancia y de las demás fases de la infancia.
  • Clima emocional de la familia y rasgos específicos de la personalidad de los padres y de los hermanos.
  • Traumas físicos tardíos.
  • Experiencias emocionales tardías en las relaciones personales íntimas y en las relaciones ocupacionales.

Factores emocionales en las diferentes enfermedades

En artículos anteriores manifestamos nuestra forma de pensar sobre la etiología probable de las enfermedades y síntomas. El proceso de Psicomatización pasa del espíritu para el cuerpo, pasando por la mente, en la tentativa de buscar integración plena para la unidad perfecta. Pero el equilibrio reinará cuando el espíritu consigue manifestarse a través de la conciencia interior, eliminando sus imperfecciones, lo mismo a costas del dolor y sufrimiento en el cuerpo físico.

La mayor vocación del hombre encarnado en este planeta es la conquista del equilibrio perfecto a través del amor. Pero como no siempre nosotros, espíritus encarnados, conseguimos recordar los compromisos asumidos, la naturaleza divina viene en nuestro auxilio. Para eso ella nos fuerza a encontrar el equilibrio a través de la comprensión obvia, causada por el dolor de las imperfecciones que hace mucho tiempo traemos incrustadas en nuestro espíritu inmortal.

De Ahí la afirmación: “La Enfermedad es un camino para la perfección” Bien podríamos aprender el arte de la evolución con mas confort y bienestar, pues muy poco conseguimos sin el dolor y el sufrimiento para enseñarnos.

A seguir relacionaremos algunas enfermedades y sus factores emocionales, causas que podrán auxiliarnos en sus interpretaciones y significados de los síntomas. Eso nos posibilitará una condición mas adecuada para conocer y resolver nuestros problemas de enfermedades, conflictos, disturbios, disfunciones, tendencias e incapacidad emocional de adaptación el medio en que vivimos, proporcionando a nuestro espíritu mas equilibrio y evolución.

  • ANOREXIA NERVIOSA ( ADELGAZAMIENTO COMPULSIVO).
  • VOMITO.
  • DIARREA CRÓNICA.
  • COLITIS ESPASMÓDICA.
  • COLITIS MUCOSA.

ANOREXIA NERVIOSA (ADELGAZAMIENTO COMPULSIVO)

Perdida del apetito de forma crónica o periódica, con características de psicosis maníaco-depresivas (negarse a comer para no engordar y no quedar fea o fuera del padrón considerado el modelo ideal) Factores Emocionales que Provocan los Síntomas.

Normalmente los pacientes con este síntoma son en la gran mayoría mujeres. Demuestran intrínsecamente una resistencia enfermiza a la adaptación exigida por las modificaciones después del nacimiento. Carácter obsesivo, depresivo y compulsivo. Graves tendencias al perfeccionismo enfermizo, generalmente impuesto por familiares, grupo social y la frenética persecución la tipo físico estético considerado ideal. Revela una gran variedad de tendencias neuróticas: impulsos posesivos agresivos inconscientes, tales como la envidia y el celo, cargo de conciencia, el ayuno es una forma de autocastigo, reacción de rencor inconsciente por personas de su propia familia o grupo de convivencia, a fin de forzarles a darle atención especial, sin dividir con nadie y para preocuparlos.

En el caso de adolescentes, también es muy común que coincida con las complicaciones del aumento del erotismo y las constantes fantasías de prácticas sexuales inconscientes, con connotaciones agresivas.

Cuidados: Buscar una concienciación evangélica consistente y en casos mas serios de neurosis probada, también la ayuda de un psicoterapeuta con experiencia en el asunto. No forzar agresivamente al paciente a comer, no adoptar la alimentación artificial, principalmente en cuanto el paciente no consigue aliviarse de los sentimientos de culpa, pues usa el ayuno para causar la ruptura de los síntomas como autocastigo. En el caso de culpas o represalias para tentar resolver el problema, puede provocar serias tendencias auto destructivas aún mas violentas, tales como tentativas de suicidio, uso de drogas fuertes y hasta depresión profunda, negándose a vivir plenamente y pudiendo somatizar otras enfermedades posteriores a este agravamiento.

El uso de medicamentos como calmantes, estimulantes, antidepresivos e inyecciones de insulina, como es común, apenas ten valor sintomático (ataca el síntoma y no la causa) Se recomienda tratamiento espiritual desobsesivo, de desmentalización y corrección de vibración, visando la armonía energética de los chakras, desarrollo de la capacidad de relajamiento y meditación, bastante trabajo caritativo y ocupación del tiempo con tareas nobles y de acción física mínima, bastante reflexión sobre el hecho de ser honestas consigo mismas, aceptando la vida como se presenta, sin querer aparentar una pureza que no existe en la tierra (su sexualidad, sus pensamientos sin egocentrismo y sin cobija) Recomiéndase también pases localizados en el chakra umbilical, para agotar un determinado tipo de energía negativa acumulada en los casos de inanición que penetran en el plexo solar ( estómago, hígado, vesícula, intestinos etc) y el estímulo de otro tipo de energía que creará una sinergia entre los chakras en reposo enfermos, con características de energía universal. Mucha comunicación con los padres, familiares, amigos, parientes y bastantes ejercicios de humildad, comprensión principalmente de aquello que no aceptamos con facilidad en otros.

No se automedique. Busque un médico y pida ayuda. La oración es un fuerte lazo de unión con Dios, pudiendo ayudar mucho en los momentos de desesperación. No haga solamente el tratamiento espiritual, hágalo en conjunto con un buen médico también. Sepa: eso no es una simple manía, si una voraz revelación de deformidad espiritual, que puede tener desdoblamientos drásticos.

VÓMITO

Se de apartar la posibilidad del vómito por simple intolerancia alimentaria o por que el paciente ha comido demás Cuando de forma inexplicable, tenemos el Vómito Nervioso, que se caracteriza por la repetición sin motivos digestivos aparentes.

Factores emocionales que Desencadenan el Síntoma:

Al contrario de la anorexia, donde la función incorporadora está inhibida, en el paciente con vómito nervioso, el alimento ya ingerido es expelido debido a un conflicto emocional que revela intenso sentimiento de culpa, como algo que este siendo adicionado a su cuerpo y al espíritu, a través del acto de tragar (incorporar) el alimento entonces es rechazado inmediatamente por el vómito compulsivo y generalmente agresivo, como forma de devolver, de tirar, de separar sus fantasías inconscientes.

La devolución del alimento por el vómito compulsivo, revela una tendencia inconsciente del paciente en no aceptar la realidad que quieren imponerle. Generalmente la neurosis en vomitar, esconde una conciencia extremadamente culpable por no poseer condiciones de asumir o en la contrariedad de que no acepta o aún por miedo o dificultad en entender lo que está pasando. Es común decir que “Voy a Vomitar Todo” cuando queremos decir que vamos a colocar todo afuera, contando a alguien lo que generalmente no sería bueno decir o guardar para sí (generalmente esta expresión esta ligada a problemas, confusiones, distorsiones, secretos entre cómplices) Es una expresión agresiva, tanto cuanto el hecho de vomitar compulsivamente, pues la idea que se hace es de que después de vomitar, todo va a quedar bien. Por eso en algunos casos el paciente provoca el vómito como forma de aliviarse de alguna presión emocional desconfortable, lo mismo que inconsciente.

Vomitar es “no aceptar”. Esa correlación se vuelve bien clara en los casos de los vómitos durante la gravidez.

En el hecho de vomitar se expresa la resistencia inconsciente contra el hijo, o mejor contra el semen del hombre que la mujer no quiso incorporar. El vómito durante la gravidez también puede estar revelando las dificultades de la mujer en aceptar el propio papel femenino o en expresarlo a través de la maternidad, teniendo que “aceptar” o “incorporar” otras condiciones que no son perfectamente ya asimiladas por ella como la transformación de su cuerpo, la idea de incorporar alguien mas en su vida.

Cuidados: en el caso de crisis inminentes, sugerimos visita médica normal a un clínico o un gastroenterólogo, para apartar cualquier duda en el diagnóstico de patologías comprometedoras en nivel de función y constitución de los órganos digestivos.

En caso de pico de crisis, en la ayuda inmediata, la medicación sedativa es necesaria, pero confiada a médicos expertos (principalmente en el caso de gravidez) Lo mismo eliminando el síntoma con la medicación, no significa la cura de la neurosis que después que el vómito a cesado, puede aparecer en síntomas menos perceptibles pero igualmente significativos, o en un comportamiento anormal durante toda la vida.

Se recomienda tratamientos espirituales con pases, agua fluidificada, algodón energizado, terapia de grupo de interacción espiritual, acompañamiento de PNL, análisis de creencias y probable desarrollo mediúnico espiritual, en vista de la percepción extrasensorial despertada en los trámites de defensa moral y organización de sentimiento de negación en el constante estado de ataque emocional.

DIARREA CRÓNICA- COLITIS ESPASMÓDICA- COLITIS MUCOSA

Evacuación diaria de cantidades pequeñas o grandes heces líquidas. En algunos casos mas graves , pueden ocurrir veinte o treinta evacuaciones en un día. Muchos pacientes relatan transgresiones dietéticas como factores precipitantes , pero otros notan una cierta conexión con la tensión emocional.

Factores Emocionales que Causan el Síntoma:

La mayoría de los pacientes reaccionan ante la diarrea con mucha preocupación y ansiedad, ellos la esperan con recelo y su preocupación con ella frecuentemente se torna la cuestión central de su vida diaria.

La diarrea crónica puede ser un síntoma tanto en los disturbios orgánicos como alergia, incompatibilidad alimenticia, etc, como neurótica, que también pueden estar presentes simultáneamente.

La colitis mucosa es considerada una neurosis que causa el desorden de la función fisiológica del colón, causada por la actividad excesiva del sistema nervioso parasimpático, que es atribuido a la tensión emocional, hecho comprobando en 92% de los casos diagnosticados. El miedo es el sentimiento mas constante en los relatos médicos y terapéuticos.

Las tendencias personales de estos pacientes generalmente son muy fuertes y muy presentes: conciencia exagerada, dependencia, sensibilidad, ansiedad, culpa, resentimiento, miedo profundo y generalizado. Revelan un definitivo conflicto típico centralizado en sus fuertes deseos receptivos y exigentes (orales agresivos) estos pacientes intentan compensar estos deseos dependientes por la actividad y el impulso de dar, substituyendo la realización y la donación verdaderas por ataques de diarrea. Ellos quieren compensar todas las cosas que quieren recibir y sacar de los otros. Están muy preocupados con ciertos deberes y obligaciones, tienen necesidades de dar dinero o apoyar a los otros, un impulso exagerado de ejercer esfuerzo y trabajar. Buscan siempre envolverse con misiones y tareas arduas y sistemáticas, lo mismo a su lo elección, se sienten obligados a realizarlo a la perfección.

Generalmente son emocionalmente dependientes de otras personas, pero sienten que deben hacer siempre alguna cosa para compensar lo que reciben. Al revés de la verdadera realización, pues, ellos satisfacen su conciencia con esta forma infantil de presente el contenido intestinal.

Siempre que estos pacientes son contrariados en sus impulsos, se sienten muy heridos y terriblemente amargados, generalmente por poca cosa, reaccionando con el desarrollo del sentimiento de culpa y el deseo de hacer una restitución, probablemente por miedo. Entonces inmediatamente providencian la entrega de la donación lúdica, el presente infantil: la diarrea, como la forma primitiva de dar y realizar.

Algunos antiguos terapeutas naturalistas, hablan del miedo como una fuerte característica de estos tipos de pacientes. Dicen que con tanto miedo, principalmente de la muerte, el paciente llega a “sudar agua con sangre” por el intestino.(el sudor de agua con sangre es el moco expelido en la diarrea crónica)

Cuidados: Medidas dietéticas son beneficiosas, acompañamiento médico obligatorio, recomposición del hábito alimenticio e hidratación monitorizada para recomposición de las sales naturales que forman la mucosa intestinal. Medicación sedativa a criterio médico también es necesaria, así como reposo y cambios de actitudes en relación al estrés y otros factores que puedan desencadenar las crisis de síntomas.

Es importante el tratamiento espiritual con constantes estudios y observaciones evangélicas, la reformulación del carácter opresivo, pases, agua fluidificada, algodón energizado, revisión de creencias limitantes por el PNL y terapia psicoanalítica con psicoterapeuta conocedor del problema. Hacer la parte del proceso de desmentalización acompañada por terapeutas espíritas bien identificados con el consentimiento del paciente, a fin de eliminar la causa primitiva del disturbio. Se recomienda paralelamente un equilibrado programa espiritual desobsesivo en vista de la aproximación de consciencias cósmicas espirituales (entidades) que se benefician de la energía despedida en la eliminación del moco intestinal que es la sustancia biológica rica en concentración ectoplasmática y vehículo natural de energía vital.

Con afecto este hermoso articulo para uds. pido excusa a sus autores pues con el tiempo he perdido los mismos, creo que este articulo lo he guardado durante mas de cinco años o mas en mis archivos digitales. Un abrazo de luz

Carlos Manuel Uribazo

Honorable Maestro Reiki

Sanador Holistico e Instuitivo