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domingo, 11 de septiembre de 2011

LA PINEAL: ACCEDIENDO AL MUNDO ESPIRITUAL (segunda parte).-


ACCEDIENDO AL MUNDO ESPIRITUAL

Todo trabajo espiritual auténtico tiene como propósito primordial encontrar al Ser Superior, y las técnicas Clairvision no son una excepción. El propósito esencial del proceso es "ser más". Es frecuente oír que los seres humanos solamente utilizamos una pequeña fracción de nuestro potencial. Nuestra vida está confinada dentro de un rango limitado de pensamientos, emociones, sensaciones y otras modalidades de existencia consciente y, aún así, en la mayoría de los casos permanecemos completamente inconscientes de dichas limitaciones. La metáfora de Platón de la caverna, a pesar de haberse formulado hace veinticuatro siglos, sigue estando vigente: si siempre se ha vivido dentro de una caverna oscura, la caverna no es una caverna, sino el universo entero. No podemos siquiera concebir las maravillas que nos esperan en el caso de que salgamos y caminemos por el mundo real. El trabajo sugerido en el presente libro trata todo él de salir de la caverna y comenzar a contemplar la magnificencia del mundo tal como se ve desde el tercer ojo.

Desarrollar el tercer ojo es una forma directa de expandir nuestro universo consciente y descubrir nuestros valores esenciales, para así poder desentrañar nuestro propio misterio. Además, es sencillo. Sencillo no necesariamente significa fácil; pero este trabajo no precisa de ninguna teoría complicada ni de discusiones prolongadas. Su dirección es esencialmente experiencial, dado que el propósito es claramente el de ser más. Y ser es la cosa más sencilla del mundo. Una constante preocupación mientras se redactaba el presente manual fue el relacionar la teoría con la experiencia, así como proporcionar técnicas y claves que permitieran que la percepción pudiera ser efectuada por uno mismo.


No debería confundirnos el hecho de que nuestro propósito sea una nueva clarividencia o visión del Ser Superior. Verdaderamente, el Ser Superior ya está ahí, esperando en el fondo de uno mismo. No se va a "construir" el Ser Superior y su visión, sino que cada uno va a revelarla, o más bien a permitir que se revele por sí misma. El desarrollo espiritual es una lucha, ciertamente, pero la principal arma en esta lucha es dejarse llevar.

Con esta perspectiva de apertura, no es apropiado concentrarse, luchar o forzar. Si se hiciera así, qué sucedería? Se estaría operando desde la mente ordinaria, esto es, desde dicha fracción de uno mismo con la que se piensa (la mente discursiva, que no cesa de hablar en el interior de la cabeza en todo momento). Todos hemos sido condicionados desde una temprana edad a hacerlo todo desde la mente. Por lo tanto, si tratamos de "hacer" la función de percepción, es probable que permanezcamos atrapados en la mente discursiva - un plano que es notablemente inadecuado para cualquier tipo de percepción espiritual.

Dejemos de hacer. Estemos completamente conscientes, pero solamente conscientes. Permitamos que lo que está escondido en las profundidades emerja y sea revelado a nuestra conciencia. No hagamos nada, dejemos que las cosas sucedan. Fluyamos con lo que venga.

En el mundo físico, cuando se desea algo hay que luchar para conseguirlo. Pero en los mundos espirituales todo está invertido, como si fuera el otro lado del espejo. Si se quiere algo, debe dejarse que llegue. Es una nueva habilidad que hay que desarrollar. Podría denominarse "dejarse llevar activamente" o "dejarse llevar creativamente". Es la capacidad de ser transparente y permitir que los estados de conciencia se revelen a través de uno mismo.

Limitándonos a estar conscientes, todo sucederá.


Si llegan a nuestra visión imágenes, luces, seres espirituales o cualquier otra cosa, es estupendo. Pero que no se inventen, que no se trate de inducirlas. No debe visualizarse activamente ningún modelo dentro del propio campo de conciencia.

Una de las razones para ello es: supóngase que viene un ángel, de los de verdad. Si se ha estado tratando de visualizar ángeles cada mañana durante unos cuantos meses, cómo se sabrá si es un verdadero ángel o uno que se ha inventado?

El problema no reside en entrar en la percepción de imágenes o luces. Si se ponen en práctica las técnicas, las visiones llegarán. El problema real es, una vez lleguen las visiones, cómo discernir lo que es real de lo que es un capricho de la mente. Por tanto el consejo es: seamos espontáneos! Nunca planifiquemos o tratemos de atraer una visión. Limitémonos a practicar las técnicas y entonces veremos qué es lo que viene. Esto hará mucho más fácil llegar al nivel en que ya pueda confiarse en la propia visión.

Un buen punto a recordar es que, cuando no hay nada en que creer, tampoco hay nada de que dudar! Puesto que no estamos tratando de inventar nada, no perderemos el tiempo preocupándonos por si estamos viendo o no lo que estamos viendo. Confiemos en nuestra propia experiencia.

Mantengámonos practicando de acuerdo con estos sobrios principios y la clarividencia florecerá, creciendo en precisión y fiabilidad. A medida que las percepciones comiencen a repetirse a sí mismas, se hará cada vez más fácil confiar en ellas.

No debemos tratar de analizar tan pronto como algo ocurra. De otro modo se perderá inmediatamente la percepción, ya que se volverá de nuevo a la mente discursiva. Una de las claves para la percepción yace en el cultivo de una forma superior de quietud, de la capacidad de no reaccionar cuando algo tiene lugar en el propio interior.

Una vez concluya la experiencia tendremos tiempo de sobra para analizarla. De todos modos, el análisis o discusión de una experiencia no necesariamente conduce al máximo aprovechamiento de la misma. Las experiencias de conciencia son como semillas. Es cuando pondere sobre ellas en silencio y las digiera, que madurarán en mayores realizaciones.

Normalmente, la mayor parte de las personas están psíquicamente desprotegidas, por dos razones principales. Primeramente, no son capaces de ver cuándo una energía negativa está alrededor suyo y cuándo se requiere precaución. En segundo lugar, no han sido entrenadas para sellar su aura y así hacerla impermeable a influencias externas cuando sea preciso.


El tercer ojo, al ser el órgano de la percepción sutil e intuición y el principal conmutador del cuerpo de energía, ofrece una respuesta verdadera a estos dos problemas.

En primer lugar, permite detectar cuándo el entorno energético es tal que se precisa prudencia.

En segundo lugar, debería quedar claro que nuestro método no solamente enseña cómo abrir el ojo, sino también a cerrar el aura. Desde las primeras técnicas, la vibración en el tercer ojo comenzará a despertar una densidad más elevada de energía protectora en el aura. Esto no se basa en la imaginación positiva o en la autosugestión, sino en la percepción tangible de una energía vibrante alrededor de uno mismo.

Después de haber explorado muy diferentes caminos de autotransformación, uno a menudo llega a la conclusión de que no es tanto el método o el estilo de trabajo lo que importa, sino la realización interior que comporta. Lo que marca la diferencia es la capacidad de persistir en el camino.

"Persistencia sobrenatural" es una de las cualidades más esenciales que puede desarrollar un buscador espiritual. Aquellos que parecen entrar en estados de conciencia elevados sin tener que pasar a través de disciplina espiritual alguna, generalmente son personas que han pasado por procesos largos e intensos en sus vidas anteriores. Cualquiera que sea el propio nivel, es mediante una constante atención a todos los aspectos de la práctica como se consigue que llegue el éxito.

Si tantos sabios se han esforzado tanto para lograr la iluminación espiritual, es porque es la mayor alegría que uno puede conseguir en la Tierra. Si se ve la espiritualidad como una cosa triste y austera, en dicho caso se está perdiendo el rumbo por completo.

Una vez más, no es lo que se crea o lo que se haya leído lo que cambiará la propia vida espiritual, sino lo que pueda experimentarse directamente.

Cuando se activa el chakra del corazón este proyecta su energía hacia el entrecejo que es donde se encuentra el tercer ojo, para aumentar y mantener esta corriente de energía, se debe aprender a practicar las cualidades del alma.

Al ser la clarividencia una facultad que se desarrolla, puede presentarse en diferentes indivíduos con diferente grado de poder, y podemos decir que en un clarividente se distinguen tres clases de clarividencia:
La clarividencia simple

La clarividencia en el espacio

La clarividencia en el tiempo


LA CLARIVIDENCIA SIMPLE


Es aquella en la cual el clarividente percibe el aura de las otras personas, o la facultad de percibir impresiones astrales desde un punto cercano.


Aquí el vidente percibe solo las vibraciones mentales y emocionales de otras personas, pero no ve sucesos de ningún tipo, pudiendo llegar a percibir el aura de vegetales y animales, sus deseos y emociones.


Quien posee la clarividencia simple puede ver literalmente a traves de las personas y las paredes, puede leer las cartas cerradas, puede descubrir minerales en la tierra, y percibir el aura de quienes se ponen en contacto astral con él, pudiendo descubrir en el doble etéreo la índole y localización de sus enfermedades, en el cuerpo astral los sentimientos y deseos, y en el cuerpo mental los pensamientos del individuo.


LA CLARIVIDENCIA EN EL ESPACIO


Consiste en la visión de cosas lejanas, situadas fuera del campo de visión ordinaria.


Una forma extraña de clarividencia en el espacio es aquella en la cual una persona se hace presente a otra depertando sus sentidos astrales, para que la pueda ver en forma espectral como si estuviera presente.


Los clarividentes expertos siempre asumen un estado meditativo con frecuencias cerebrales profundas, para que sus sentidos astrales funcionen más eficientemente, ya que cuando las facultades físicas se encuentra estimuladas, las otras facultades no pueden manifestarse.


LA CLARIVIDENCIA EN EL TIEMPO


Se divide a su vez en dos:


La clarividencia del pasado


La clarividencia del futuro


LA CLARIVIDENCIA DEL PASADO


También se la conoce como retrocognición, y es una facultad frecuente en los ocultistas adelantados, y compartida también por muchos psíquicos ordinarios que no se dan cuenta cabal de su poder.


Por supuesto que no es posible percibir ni siquiera clarividentemente algo que ha dejado de existir, pero lo cierto es que nada de lo que sucede deja de existir por completo sino que pasa a otro estado de la existencia.


La clarividencia del pasado es posible porque nada perece, y en los planos superiores de la materia quedan imperecederamente registradas todas las escenas y pensamientos que han ocurrido. Estos registros akáshicos no se encuentran en el plano astral, sino en el plano causal.


Los registros akáshicos son el equivalente de lo que los cristianos conocen como El Libro de la Vida, en el cual se encuentran indeleblemente grabados todos los sucesos correspondientes al presente ciclo de evolución humana.


LA CLARIVIDENCIA DEL FUTURO o PRECOGNICION


A esta clase pertenecen todos los casos de profecía. La historia sagrada está llena de estos ejemplos, que no tienen nada de sobrenatural.


En algunos casos de supuesta clarividencia del futuro, lo que realmente sucede es que el subconsciente infiere que tales o cuales sucesos han de suceder, si no surgen circunstancias imprevistas. (Es de destacar que un clarividente tiene más fácil acceso al subconsciente que las personas comunes).


Los presentimientos o corazonadas, son pues formas rudimentarias de clarividencia del futuro.


Debe tenerse en cuenta que cada suceso a acontecer en el futuro, es consecuencia de otros que se produjeron en el pasado, por lo cual han de suceder, salvo que interfieran nuevos sucesos que determinen nuevos resultados.


Cuando se es capaz de transportar la consciencia a planos superiores, desde allí resulta mucho más sencillo ver las consecuencias de las acciones del presente, hasta el punto de podeR ver el efecto que una palabra pronunciada al azar tendrá no solo en la persona hacia la cual va dirigida, sino también sobre otras personas por medio de las vibraciones, hasta influir en la comunidad toda.


Para poder considerar que existen formas superiores de clarividencia, debemos partir de aceptar que la idea del tiempo es solo una forma de convención social, y que los sucesos están siempre presentes, siendo nosotros los que llegamos hasta ellos, y no ellos los que llegan hasta nosotros. De la misma forma en que el paisaje está siempre en el mismo lugar, mientras al viajero del tren le parece que se mueven.


La clarividencia del futuro puede manifestarse por estados de meditación, psicometría o hialoscopía, y se desarrolla con la práctica, cuando prima la intención de convertirnos en un elemento beneficioso para el mundo.

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